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Acta Neurológica
PUBLICACION DE LA ASOCIACION COLOMBIANA
DE NEUROLOGIA
Abril de 1985 Volumen
1 No. 1
Editorial
Dr. Eduardo
Palacios S. - Presidente
Gracias a
diligencias de la Junta anterior y a la gentil colaboración
de los Laboratorios Knoll Colombiana por medio de
su director médico Dr. Humberto Marín,
aparece esta publicación que confiarmos se
convierta en órgano de difusión de
la Asociación de Neurología.
Esperarnos
contar con la participación de todos ustedes
para tratar temas de interés general, resúmenes
de la literatura, historia de la Neurología,
etc. Desde la creación de la Asociación
de Neurología el interés de los miembros
fundadores fue el de agrupar a todos los Neurólogos
del país y a aquellos profesionales dedicados
a ramas afines a la Neurología, con el fin
de buscar su progreso, defender los intereses y derechos
de sus afiliados e intercambiar nuestros conocimientos
por medio de Congresos, Simposios, etc. Fue así como
acudieron a nuestro llamado para formar esta Asociación:
neurofisiólogos, neuropatólogos, neurosicólogos,
electroencefalografistas, etc. En la actualidad contamos
con más de 80 miembros.
Hasta el
día de hoy nuestras metas académicas
se han v enido realizando
formalmente y es así como se han llevado a
cabo congresos, simposios, y en especial vale la
pena mencionar la reunión mensual que se viene
efectuando el primer sábado de cada mes en
diversos centros hospitalarios de Bogotá.
Reuniones de alto nivel científico, las cuales
sin duda nos han dejado valiosas enseñanzas.
La asistencia ha sido numerosa; pero aún echamos
de menos a varios compañeros; ojalá en
un futuro próximo todos puedan asistir. Están
invitados además de los neurólogos,
internistas y neurocirujanos, los médicos
generales, ya que los temas que se tratan son de
interés para todos.
Es motivo
de orgullo para los que hemos buscado desde un principio
la unión de los neurólogos, ver corno
ha crecido nuestra asociación. En el mes de
mayo de 1978 nos reunirnos 14 personas interesadas
en constituir y sacar adelante la Asociación
Colombiana de Neurología y desde entonces
todos en una u otra forma hemos colaborado para que
hoy funcione y el número de Miembros haya
aumentado en forma muy notoria. En nuestra última
Asamblea en diciembre pasado había más
de 40 miembros sólo de Bogotá. En la
actualidad refiriéndonos sólo a neurólogos,
los Miembros de Número llegan a 56 y los Miembros
Asociados o Residentes de Neurología son 24.
Estas cifras demuestran el interés que se
ha despertado en los últimos años por
la Neurología.
Es nuestro
propósito continuar buscando el progreso de
las ciencias neurológicas y en especial conseguir
que al especialista en neurología se le dé el
puesto que le corresponde dentro de la medicina en
el país.
El número
creciente de neurólogos y la unión
que existe entre nosotros en este momento, nos enorgullece
y debe continuar. Precisamente por esto quiero hacer
notar que como quiera que se empieza a vislumbrar
la posibilidad de desempleo en la neurología,
en un futuro no remoto, me parece de vital importancia
que los jefes de departamentos y de servicios de
neurología tengan conciencia que no es conveniente
una super producción de neurólogos.
Necesitamos formar especialistas de alta calidad
que puedan desempeñar adecuadamente su trabajo
y no quedarse aumentando la fila de desempleados
o dedicados a la medicina general.
BOGOTA, FEBRERO
DE 1985
Junta
Directiva de la Asociación Colombiana
de Neurología 1985-1987
Presidente: Dr.
EDUARDO PALACIOS S.
Vicepresidente: Dr.
CARLOS SANTIAGO URIBE
Secretario: Dr.
JAIME TORO G.
Tesorero: Dr.
JIMMY SCHIEMANN D.
Revisor
Fiscal: Dr. GUILLERMO GOMEZ.
Vocales: Dr.
EDGAR OSUNA
Dr.
PABLO LORENZANA P.
Dr.
MARIO MUÑOZ C.
Editores: MARIO
MUÑOZ C.
PABLO
LORENZANA P.
Clínica
Shaio- Neurología Av. 54 No. 104-50
Notas
Históricas
Apuntes
para la Historia de la Neurología en Colombia.
La Neurología
como especialidad independiente es una ciencia joven;
apenas tiene unos 100 años de existencia.
En Colombia se desarrolla paralelamente con la neurocirugía
desde hace 40 apenas. La primera figura trascendente
fue Juan Martín Charcot en la Salpetriere,
soberbia figura de la medicina fielmente secundada
por sus no menos célebres discípulos:
Sigmund Freud, Joseph Babinski, Pierre Marie Duchenne
y muchos otros. Las escuelas inglesa, alemana y más
tarde norteamericana están impulsadas en su
historia por figuras de la talla de Jackson, Wilson,
Gowers, Brown-Sequard, etc. En nuestro medio, los
orígenes de la neurología están íntimamente
ligados con la psiquiatría y por ello en nuestro
comienzo los primeros interesados fueron justamente
psiquiatras entre quienes quiero recordar a mi ilustre
coterráneo Miguel Jiménez López
y por su misma época al controvertido profesor
Luis López de Mesa, entrenado en neurología,
psicopatología y neuropsicología en
Harvard en 1917 y quien ejerció una profunda
influencia en el pensamiento nacional la cual sobrepasó la
temática médica de su tiempo. Años
más tarde, el interés por el Sistema
Nervioso tentó a nuestros profesores; el primero
de ellos el profesor Pablo A. Llinás, experto
médico clínico y dueño de enorme
gracia personal, dejó una huella imborrable
en sus discípulos. El Dr. Alfonso Uribe Uribe
fue, en mi sentir, la simiente del neurólogo
nacional: humilde, discreto, erudito y sabio fue
infortunadamente un escritor poco fértil,
no obstante lo cual desde su cátedra de Clínica
Interna a partir de 1939 difundió pioneramente
el interés por la medicina psicosomática.
Contemporáneo suyo, el Dr. Edmundo Rico, poseedor
de una personalidad como extraída de una novela,
hacía oposición al Dr. Uribe por polemista
y contradictorio. Estos hombres -repito- sembraron
interés por el sistema nervioso en una medicina
carente de orientación técnica y científica;
el cambio conceptual se inició en los años
30 y siguientes con el regreso del Dr. Alvaro Fajardo
P. y más tarde -comenzando los 40- el Dr.
Mario Camacho Pinto quienes portando la influencia
norteamericana iniciaron las intervenciones neuroquirúrgicas
precisamente aquí en San Juan de Dios. Bajo
la batuta maestra del profesor Asenjo en Chile, se
formó la recia figura del Dr. Alejandro Jiménez
Arango a quien tantos beneficios le deben las neurociencias
nuestras, por su carácter pionero indeclinable.
Por aquella época tuve la oportunidad de trabajar
por primera vez en el Hospital San Juan de Dios cuando
se iniciaba en Bogotá y otras ciudades del
país el desarrollo de Servicios Neuroquirúrgicos;
por esta razón el país era visitado
por importantes figuras extranjeras de estas especialidades,
entre ellas el Dr. Raymond Adams. Esta feliz ocasión
me llevó a obtener una beca en el año
de 1954 para estudiar neurología en el Hospital
General de Massachusetts de Boston, algo así como
una Meca de la medicina norteamericana; hospital
inmenso, formado por muchos edificios arquitectónica
y cronológicamente dispares y lleno de las
más densas tradiciones médicas norteamericanas;
su más interesante característica son
las grandes personalidades que han dirigido sus destinos,
entre quienes generan mi más admirado recuerdo
el Dr. Raymond Adams y el Dr. Maurice Victor, figuras
portentosas de la neurología norteamericana
y me hacían recordar ese "antagonismo
paralelo" de mis primeros maestros Uribe y Rico
debido al carácter señorial y discreto
del primero, mientras el Dr. Víctor es vivaz
y sarcástico con un aire latino particularmente
atractivo que transmite a su pluma e imprime a sus
escritos un carácter cálido y ameno
que todos hemos disfrutado. Al lado de ellos el Dr.
Miller Fisher, un hombre jovial y sencillo típicamente
norteamericano quien ha contribuido como ningún
otro al conocimiento de las enfermedades cerebrovasculares.
No puedo dejar de mencionar al Dr. Paul Yakoiev del
Boston City quien con un marcado acento ruso-francés
transmitía con convicción maravillosa
su manera de ver la vida como un proceso biológico
continuo organizándose alrededor del cerebro.
Con muchos conceptos médicos novedosos, pero
sobre todo con mucho de la maravillosa condición
humana de estos médicos, cargamos nuestras
maletas para regresar a Bogotá en 1956 y lo
digo en plural porque el Dr. Salomón Hakim,
la figura colombiana con mayor aporte a la neurología
mundial, fue una vez más campanero en esta
hermosa experiencia. En 1956 tuve la oportunidad
de colaborar en la fundación de un servicio
neurológico anexo al neuroquirúrgico
en el Hospital Militar Central de Bogotá,
sobre cuya trayectoria no es necesario ningún énfasis.
Años más tarde en 1962, con los aportes
del Dr. Jaime Potes y del Dr. Ignacio Vergara García,
nació el servicio de Neurología del
Hospital San Juan de Dios anexo ya a los servicios
de Medicina Interna. Apartir de entonces, resulta
imposible reseñar en pocas líneas el
vertiginoso desarrollo de la Neurología Clínica
en el país; nacieron centros universitarios
en el Hospital San José - Universidad del
Rosario, se creó el Instituto Neurológico,
al igual que en Medellín al amparo de la Universidad
de Antioquia. Todos han formado en los últimos
años una creciente cantidad de neurólogos
jóvenes quienes marchan con sorprendente entusiasmo
en forma paralela al formidable avance técnico
que caracteriza la medicina y por lo tanto la neurología
de nuestros días. El reciente congreso de
residentes de neurociencias en Paipa así lo
demuestra. Gracias al interés de todas estas
personas nació en 1963 la Sociedad Neurológica
de Colombia la cual albergaba a neurocirujanos y
neurólogos, y desde 1978 la Asociación
Colombiana de Neurología que ya cuenta con
cerca de 50 miembros activos. No puedo terminar sin
disculparme por lo excesivamente autoreferencial
de estas líneas, hecho condicionado por las
circunstancias pero especialmente por las muchas
personas que he dejado de mencionar y cuyos aportes
han significado un impulso no sólo valioso
sino indispensable a nuestra especialidad como es
el caso del Dr. Gabriel Toro González. Pero
los afectos me obligan a reseñar a dos personas
más: la inteligente figura del Dr. Federico
López Gaviria, prematuramente desaparecido
y quien proyectó desde Medellín, cuna
de brillante medicina en todos los campos, sus múltiples
inquietudes para beneficio de la neurología
de todo el país y la figura del Dr. Ignacio
Vergara García, un increíble compendio
de experto neurólogo, de tesonero investigador
clínico y pionero formador de especialistas
en esta pujante área de la medicina. Me enorgullezco
de incluirlos en este listado de personas con los
más grandes aportes al desarrollo de nuestra
especialidad en su historia.
DOCTOR
ANDRES ROSSELLI Q.
Profesor
de Neurología de la Universidad Nacional de
Colombia.
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Actualizaciones
Aspectos
Clínicos del Status Epiléptico
El diccionario
de la epilepsia define el status epiléptico
corno una condición caracterizada por una
crisis convulsiva tan prolongada o repetitiva a intervalos
tan breves, que produce un estado o condición
epiléptica duradera e invariable. El lapso
aceptado por la mayoría de los autores es
de 30 minutos. Existen tantos tipos de status como
tipos de crisis convulsivas; así existirá status
generalizado, parcial simple y parcial complejo.
La incidencia del status epiléptico en pacientes
con historia de crisis convulsivas varía entre
1.3 a 16%. No existe diferencia por sexo y es más
frecuente en jóvenes que en adultos: en los
primeros es más común el status generalizado
mientras en los adultos es más común
corno crisis parciales continuas con generalización
secundaria.
Etiológicamente
puede dividirse en ldiopático y Sintomático.
La forma
de presentación de una lesión estructural
puede ser un status, habitualmente parcial, con o
sin generalización ulterior. Es raro que la
primera manifestación de una epilepsia idiopática
sea el status convulsivo.
En pacientes
con historia de epilepsia la supresión parcial
o total de los anticonvulsivantes es el factor predisponente
más frecuente en la producción del
status convulsivo; también lo es, aunque con
menor frecuencia, la deprivación del sueño
y la ingesta de alcohol que disminuye el nivel sérico
de los anticonvulsivantes. El status convulsivo sintomático
puede ser secundario a una infección del sistema
nervioso central, a neoplasia o a un accidente cerebrovascular.
Desde
el punto de vista del manejo, el status epiléptico
es una emergencia neurológica y médica
debido al gran compromiso sistémico del paciente;
a nivel cardiovascular hay taquicardia seguida por
bradicardia y arritmias cardíacas, inicialmente
hay hipertensión arterial seguida por hipotensión,
aumento de la presión venosa central e incluso
shock cardiogénico. La falla en el sistema
respiratorio se caracteriza por apnea, taquipnea,
bradipnea, respiración de Cheyne-Stokes y
edema pulmonar neurogénico, siendo muy frecuente
una bronconeumonía por aspiración.
Oliguria,
uremia, necrosis tubular aguda, albuminuria, caracterizan
el compromiso renal del status convulsivo, teniendo
como factor coadyuvante la rabdomiolisis con miogiobinuria.
La disautonomía es frecuente y se manifiesta
por fiebre, sudoración excesiva, aurnento
de las secreciones respiratorias, sialorrea, vómito
y consecuentemente desequilibrio hidroelectrolítico.
El trastorno renal, cardiovascular y respiratorio
unido a la severa desautonomía contribuyen
a trastornos metabólicos severos: acidosis
metabólica y respiratoria, especialmente lactoacidosis,
anoxemia, hipercalemia, hipoglicemia, hiponatremia
y rara vez trastornos hepáticos. La anoxia
recurrente contribuye a un trastorno cerebral difuso
con predomio en áreas más susceptibles
como el sistema límbico, especialmente hipocampo
y el cerebelo. El manejo adecuado de estas complicaciones
disminuye la morbilidad general y previene la muerte.
Clínicamente
el status generalizado se subdivide en convulsivo
y no convulsivo, siendo éste último
el status generalizado de ausencias. La forma más
frecuente es el status tónico-clónico;
otras formas corno el status clónico y el
tónico y el atónico indican daño
cerebral severo y son poco comunes. Las miocionias
en status se ven en pacientes con Síndrome
de Lennox-Gastaut y deben diferenciarse de miocionias
por otras causas como encefalopatía anóxica,
urémica, enfermedad de Jacob Creutzfeid, etc.
Es raro
el status generalizado no convulsivo de tipo ausencia.
Se manifiesta generalmente como un estado de confusión
mental, desorientación, obnubilación
de la conciencia, muchas veces debiéndose
diferenciar de enfermedades de tipo psiquiátrico.
El EEG es característico con descargas bilaterales,
sincrónicas, rítmicas de punta-onda
a 3 c.p.s., en ocasiones desciende a 2.5 c.p.s.,
con un máximo en región frontal. El
status parcial, también denominado crisis
parcial continua o Síndrome de Koshevnikov,
son crisis parciales que se repiten en breves intervalos
de tiempo en epilépticos nuevos o con historia
de ésta y representan una lesión cerebral
estructural macro o microscópica. El EEG demuestra
la presencia de descargas focales de puntas y ondas
agudas en la región donde se origina la crisis.
La crisis parcial elemental continua más frecuente
es la motora, menos frecuentes son la afásica,
la somatosensorial, la visual, y la autonómica,
esta última muchos autores no la reconocen.
Las crisis
parciales complejas continuas se manifiestan por
confusión, trastorno en el lenguaje, automatismos
motores, amnesia, y pueden durar minutos, horas,
días e incluso semanas; se considera que son
una serie de ataques repetitivos, con un EEG que
demuestra descarga de puntas y ondas agudas en región
temporal, frontal, en uno o ambos hemisferios.
Existen
dos tipos de crisis parciales complejas continuas:
una clásica con síntomas psicomotores,
psicosensoriales o psicoafectivos, con recuperación
interictal de la conciencia, y un segundo tipo con
episodios continuos y prolongados, de confusión
mental, de comportamiento psicótico, con o
sin comportamiento automático.
El
principal diagnóstico diferencial debe efectuarse
con status de ausencias generalizadas, utilizando
el EEG; sin embargo, hay otras causas que siempre
deben considerarse, como confusión postietal
prolongada, enfermedades toxicometabólicas,
intoxicación o supresión del alcohol, amnesia global transitoria, reacciones disociativas,
entre las más importantes.
Al hacerse
el diagnóstico, se debe mantener una vía
aérea permeable, colocar oxígeno y
un catéter endovenoso. Se aplica Dextrosa
al 50%, 50 c.c. por vía endovenosa, se inicia
suero fisiológico y se aplica Tiamina 100
mgrs. por vía I.M. Se toman exámenes
de laboratorio: glicemia, creatinina, nitrógeno
ureico, electrolitos, parcial de orina, cuadro hernático,
nivel sérico de anticonvulsivantes (sí es
posible), Rx de Tórax, un EEG, y gases arteriales.
Si la acidosis es severa, con un pH menor de 7.1,
se aplica 100 mEq de bicarbonato y se hacen controles
periódicos de acuerdo al criterio clínico.
Luego de haber restaurado la homeostasis, se inicia
el manejo del status como tal. Utilizamos Diazepam,
a dosis de 0,25 mgrslkgrs, pasándolo a 2 mgrs/minuto,
por vía endovenosa, sin diluírlo; actúa
inmediatamente y su vida media es muy breve, en general
20 minutos. Se debe siempre vigilar la presión
arterial y la función respiratoria. Simultáneamente,
se aplica Fenitoína a dosis de 10-20 mgrs.
por kgr por vía endovenosa, sin diluir, pasándolo
a 50 mgrs por minuto; comienzo a actuar a los 20
minutos, con una vida media de 6-8 horas, vigilando
la frecuencia cardíaca ante la posibilidad
de producir arritrnias cardíacas. Cuando las
crisis persisten, se debe repetir Diazepam y si no
ha mejorado, se puede utilizar Fenobarbital a dosis
de 10 a 20 mgrs/kgr por vía endovenosa, presentación
no disponible en Colombia, pasándolo a 100
rngrs/minuto, en forma lenta. Si completamos 30 segundos
y no han desaparecido las crisis convulsivas se;
recomienda utilizar anestesia general, con barbitúricos
de acción corta, con control electroencefalográfico.
Para las
ausencias generalizadas, las rniocionías,
las atónicas, sólo se utilizan los
benzodiazepínicos. Personalmente recomiendo
el Diazepam aunque también se ha utilizado
con efectividad el Clonazepam por vía endovenosa.
El pronóstico depende de la etiología
y del manejo médico y neurológico del
status. Las causas más frecuentes de mortalidad
son: falla cardíaca, neumonía por aspiración,
hipertermia central, desequilibrio hidroelectrolítico,
falla renal, edema cerebral e hipoxia cerebral severa.
DOCTOR
JIMMY SCHIEMANN DELGADO, M.D.
Instructor
de Neurología Universidad del Rosario, Bogotá.
Referencias
1. Delgado-Escueta
A, Treirnan QM, Wasteriain CG, Porter RJ: Status
Epilepticus, Mechanisrns of brain damage and treatment,
in: Advances in Neurology, Vol. 34. Raven Press,
New York, 1983.
2. Niedermeyer E: Epilepsy
Guide. Diagnosis and treatrnent of epileptic Seizure
disorders. Urban and Schwarzenberg, Baltirnore, 1983.
3. Wasteríain
CG: Status Epilepticus. Serninars in Neurology
1:87-93,1981.
NOTA:
Otras referencias disponibles a solicitud del lector.
Eventos
Científicos
Neurociencias
en 1985
1. Segundo
Congreso Internacional sobre CEFALEA. Copenhagen
Jun 18-21, 1985. Escribir a: Sheila Marr Westh
Department
of Neuromedicine. Kovenhavns Arnts sygehus; Gentufle
2.900 Hellerup Dinamarca.
2. Conferencia
Anual 1985 del St John's Mercy Medical Center: "Diagnóstico
no invasivo de la enfermedad vascular" Mar
13-15, 1985. Escribir a: St John's Mercy Medical
Center 615 South New Bailas RD. St Louis, Missouri
63141.
3. Primer
Taller Internacional: Bases Neurofisiológicas
de algunos procesos congnoscitivos. Bogotá,
Mar 11-15 de 1985. Escribir a: Asociación
Colombiana de Neurobiologia. Carrera 11 No. 97-23
- Of. 501 Bogotá.
4. Congreso
Panamericano de Neuropidemiciogia. Bogotá,
Abril 24-28 de 1985.
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